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Termalismo y Estética II

Como se avanzaba en el primer capítulo, la evolución
del sector de turismo de salud ha conllevado la
aparición de nuevos centros especializados en
técnicas hidrotermales. No siendo suficiente su
sorprendente crecimiento, muchos de estos
establecimientos han optado por ofrecer, juntamente
con los servicios hidrotermales, tratamientos estéticos

Esta unión de servicios, que
hoy en día podemos
encontrar en la gran mayoría
de centros termales y
SPA’s, ha obligado a establecer
una catalogación
específica que diferencie
cada uno de los tratamientos.

En el número anterior, analizamos la primera de
estas tipologías (las Técnicas Hidrotermales aplicadas
a la estética) y entramos en contacto con una
parte de la segunda, la Cosmética Termal. En esta
ocasión profundizaremos en esta última y conoceremos
qué otros servicios podemos encontrar en la
actualidad, en los centros termales.

La cosmética termal

Además de los peloides, arcillas y parafangos, la
cosmética termal también incluye algas, aceites esenciales,
aditivos para el baño y productos de cosmética
termal específica. Conozcamos pues, las características
de cada uno de ellos.

Las algas

Las algas aparecieron, como preparados cosméticos,
en los años 70, en forma de polvos, extractos
alcohólicos y baños. Sin embargo, el uso cosmético
de las mismas se remonta al siglo XIX, con la creación
del primer centro talasoterápico de Roscoff (en
la Bretaña francesa), donde ya, en esos tiempos, se presentaron sus altos contenidos en sales minerales, oligoelementos,
aminoácidos y vitaminas (E, C y betacarotenos).

Contraria y afortunadamente, en la actualidad se ha generalizado
el uso de estos cosméticos, al poder disfrutarlos en
cualquier cabina y no únicamente en centros de talasoterapia.

Los procesos más utilizados en la actualidad para elaborar
las algas para cosméticos son:

  • El secado al aire libre o en hornos: siempre, a temperaturas
    inferiores a 40ºC.

  • Los extractos líquidos: las algas se introducen en distintos
    disolventes.

  • La liofilización: consiste en deshidratarlas a baja temperatura
    y al vacío, con un posterior molido.

  • El crio-microtriturado: se trata de un molido a baja temperatura,
    que produce un extracto fluido.

  • La micro-ruptura celular.

Gracias a sus propiedades remineralizantes y estimulantes
(tanto del metabolismo general como de la circulación periférica),
en general, las algas se emplean para incrementar los
intercambios de minerales y facilitar la eliminación de desechos
y toxinas.

Por todo ello, resultan ideales para realizar múltiples tratamientos
de estética termal, como:

  • Terapias regeneradoras cutáneas y preventivas del
    envejecimiento.

  • Tratamientos reductores y anticelulíticos (ya que el
    yodo activa la lipólisis).

  • Programas reafirmantes (sobre todo, mediante algas
    pardas).

  • Tratamientos antiestrés.
  • Ritos de hidratación.
  • Métodos de exfoliación facial y corporal (a partir de
    algas solas o mezcladas con sales, fangos, etc.).

Además, puesto que cada alga tiene unas particularidades
específicas, se pueden llevar a cabo numerosos tratamientos para
combatir distintos tipos de alteraciones. Según lo publicado por
el científico S. Martín Gómez, en su libro “Algas. En: Técnicas
hidrotermales aplicadas a la Estética integral”, éstas son algunas
de las variedades que permiten tratar irregularidades estéticas:

  • Spirulina máxima: destaca por sus propiedades reafirmantes.
  • Chondrus crispus: ideal para tratamientos reductores.
  • Fucus vesiculosus: excelente para realizar programas
    reductores o anticelulitis.

  • Corallina officinalis: rica en Calcio, Magnesio y micronutrientes,
    resulta perfecta para tratar el acné y las varices.

  • Laminaria digitata: sus distintivos ayudan a eliminar toxinas,
    estimular la circulación y potenciar los efectos antioxidantes.

  • Enteromorpha compressa: recomendada para pieles
    sensibles y muy secas.

  • Undaria pinnatifida: sobresale por sus cualidades hidratantes
    y suavizantes.

  • Lithothamnium calcareum: destacas por sus facultades
    remineralizantes.

  • Ascophyllum nodosum: ideal para estimular la microcirculación.
  • Ulva rígida: ayuda a inhibir la elastasa y su uso es muy
    apropiado para tratamientos reafirmantes.

Por lo general, las algas se suelen aplicar en cataplasmas, mascarillas,
envolturas y como aditivos para baños (sobre todo los
micronizados de algas, y las mezcladas con otros principios activos
o cosméticos como los aceites esenciales, los fangos, etc.).

Los aceites esenciales

Otro de los componentes de la cosmética termal son los
aceites esenciales. Estos se obtienen, extrayendo, de manera
natural, distintas partes de plantas, a las que posteriormente,
se les aplican procesos de destilación en corrientes de vapor,
técnicas enfleurage, métodos por presión o separaciones con
disolventes. Además, hoy en día, también se pueden encontrar
aceites de origen sintético.

Algunos ejemplos de los aceites esenciales más utilizados en
estética termal son:

  • Albahaca: con propiedades antisépticas.
  • Árbol de té: antiséptico y regenerador.
  • Ciprés: vasoconstrictor, ideal para tratar la cuperosis y las
    varices.

  • Enebro: antiinflamatorio y desintoxicante.
  • Espliego: relajante y antiséptico.
  • Geranio: drenante y reafirmante.
  • Hinojo: descongestivo e hidratante.
  • Incienso: ideal para el antienvejecimiento.
  • Lavanda: sedante y regeneradora.
  • Limón: tonificante.
  • Manzanilla: antiespasmódica.
  • Menta: purificante y calmante.
  • Neroli: calmante y relajante.
  • Palo de rosa: reafirmante e hidratante.
  • Romero: se utiliza como tónico.
  • Ylang Ylang: regula la secreción sebácea.

Aunque sus acciones y usos dependan de las características
que definen cada tipo de aceite esencial, es importante señalar
que todos ellos pueden resultar tóxicos si se supera la dosis
recomendada.

En cuanto a su aplicación, generalmente los aceites esenciales
se emplean en masajes, mezclados con aceites portadores
(como son el aceite de avellana, el de aguacate o el de caléndula,
entre otros), pero siempre sin introducir más de cuatro
aceites en un mismo preparado. También se pueden agregar
a cremas vehiculares, mascarillas o emplastos, o emplearlos
para su vaporización, por medio de hervidores o quemadores
de esencias.

En caso de querer incorporarlos en baños, se deben añadir
al agua caliente y en dosis muy pequeñas (por ejemplo, dos
gotas) e ir aumentando paulatinamente.

Aditivos para el baño

Como ya se avanzaba en el apartado de las técnicas de balneación
(detalladas en el anterior número), la suma de aditivos
a los baños proporciona cualidades particulares que permiten
adaptar y personalizar los tratamientos termales (según
las alteraciones médicas y/o estéticas del cliente).

Entre los aditivos, además de los puramente médicos, destacan
los aceites esenciales, los fangos, los lodos y los extractos
de plantas. Sin embargo, recientemente, se han introducido
nuevos baños que presentan sustancias novedosas, dando
origen a los baños de vino, cava, de chocolate, etc. Estas innovadoras
modalidades han permitido desarrollar propuestas de
tratamientos muy creativas, aunque todavía no demasiado
conocidas por el público. Por ello, antes de decantarse por
una, es recomendable consultar sus efectos sobre la piel.

Cosmética termal específica:
otros activos marinos

Uno de los objetivos principales de la cosmética termal es
servirse de sustancias activas obtenidas del mar.

En este sentido, y según los conocimientos expuestos por la
profesora y farmacéutica, Mourelle Mosqueira, existe un
amplio abanico de activos extraídos de elementos marinos
como el plancton, las huevas de peces, el ADN de peces, la
elastina, el colágeno marino, el chitosán o las sales marinas.

Técnicas manuales

Entre todas las técnicas que se emplean con fines estéticos,
las técnicas manuales son las que más innovaciones han presenciado en los últimos años, incorporando métodos, técnicas
y manipulaciones de diferentes autores y culturas. También se
han convertido en las más aceptadas por los usuarios y las que
requieren de una mayor especialización de los profesionales.

Las técnicas manuales más demandadas se dividen entre:

  • El masaje clásico (tipo sueco y otros derivados): que se
    suele adaptar al cliente para poder garantizar una relajación,
    sea cual sea su situación.

  • El quiromasaje (técnica propia del Dr. Ferrándiz) y
    otras terapias más o menos eclécticas: algunos ejemplos
    de esta tipología son el masaje deportivo, el rolfing, el
    masaje californiano o el bugnet, entre otros. Cada uno de
    estos métodos suele presentar distintas manipulaciones,
    ofrecidas como técnicas específicas por los centros termales
    y de talasoterapia (buscando, con ello, diferenciarse de
    la competencia principalmente).

  • Las terapias de equilibrio energético: como el shiatsu,
    el reiki, el masaje Qui Gong, el Tuina, el Do-In, el masaje
    ayurvédico, el Lomi-lomi, etc. Junto con los denominados
    masajes reflejos, estas modalidades están especialmente
    dirigidas a la búsqueda del relax y el equilibrio. Cabe destacar
    que, en este grupo, se han introducido nuevas técnicas
    de drenaje linfático (por ejemplo, el Vodder o el Leduc),
    muy útiles en programas de tratamiento post-cirugía estética
    y de problemas vasculares.

Técnicas electroestéticas
y complementarias

Además de todas las técnicas cosmetológicas mencionadas,
en los programas termales también se pueden incluir métodos
habituales del mundo de la estética (que junto con las prácticas
hidrotermales, completan y optimizan los resultados de los
tratamientos SPA).

Aunque la filosofía de las curas termales y talasoterápicas se
basa en el uso de las terapias manuales (además de las hidrotermales),
en ocasiones, también se sirven de los beneficios de
la estética, para poder obtener resultados rentables desde el
punto de vista económico, y para ofrecer tratamientos más
eficaces (en cuanto a la puesta en forma de los clientes).

En este sentido, las técnicas más empleadas son:

  • La presoterapia: para tratar las alteraciones de la circulación
    periférica y la celulitis.

  • Los equipos de termoterapia y termolipólisis: destinados,
    especialmente a tratamientos reductores.

  • Los equipos de diatermia capacitiva: para prevenir el
    envejecimiento cutáneo y la celulitis y para llevar a cabo
    tratamientos especializados en pieles desvitalizadas.

  • Los equipos de ultrasonidos: para programas anticelulíticos.
    Los equipos de corrientes excitomotrices: para la realización
    de tratamientos reafirmantes.

  • Los equipos de vacumterapia (dermoaspiración): estos
    nuevos mecanismos producen una succión sobre la piel,
    que hace que mejore la viscosidad de los tejidos dérmicos
    e hipodérmicos, así como el drenaje tisular.

Técnicas de Medicina y Cirugía Estética

Cada vez es más frecuente encontrar centros termales
que disponen de unidades especiales para aplicar técnicas
de Medicina Estética (e incluso con quirófanos para poder
practicar intervenciones de Cirugía Estética, entre las que
destacan los liftings, miniliftings endoscópicos, liposucciones
y lipoesculturas).

Por otro lado, las técnicas de Medicina Estética más demandadas
hoy en día, son:

  • Los implantes e infiltraciones de colágeno, de ácido hialurónico,
    ácido poliláctico, de fibras sintéticas (restilane,
    gore-tex, etc.), policrilamidas, hidroxiapatita, etc.

  • La celuloterapia: que son infiltraciones de células frescas
    de tejidos.

  • La mesoterapia: que consiste en infiltrar fármacos para
    combatir la obesidad, celulitis, arrugas o estrías, entre otras
    irregularidades.

  • Los peelings químicos: como el AHA o el tricloroacético.
    Los distintos tipos de láser: como el de CO2, el alejandrita
    y el Neodimio-Yag, entre otros.

Otras técnicas

Puesto que cada vez son más los servicios que ofrecen los
centros termales, para diferenciarse de la competencia algunos
han optado por introducir técnicas novedosas como la
cromoterapia, musicoterapia, gemoterapia, la stone therapy,
el yoga, la sofrología, el tai-chi, las flores de Bach, etc.
No obstante, por mucho que surjan nuevas variedades,
las técnicas de relajación o de psicoterapia, tanto en programas
para grupos como individualizados, se han consolidado
como servicios imprescindibles para cualquier centro,
para ser capaces de optimizar los resultados de sus
terapias antiestrés, y en definitiva, para garantizar el equilibrio
y bienestar físico y psíquico de sus clientes.